El Compactado (San Pedro)

“…sucedió hace muchisimos años… una noche de luna llena, un peón de un fundo cercano a San Pedro salió a vigilar el agua. Llegando cerca a unos algarrobales oyó los chasquidos de un látigo y después de cada látigazo sucedían unos estridentes quejidos. Se acercó al lugar para ver lo que estaba sucediendo por allí y a esa hora de la noche. Al llegar al claro del bosque -cuál no sería su asombro, allí vió a su patrón desnudo y amarrado a un algarrobo y un personaje con rostro infernal lo flajelaba… El peón inocente a todo lo que aquel acto significaba para su patrón, exponiendo su vida, dió un fuerte… ¡Qué pasa aquí…! al instante se produjo una fuerte explosión que llenó de humo y un fuerte olor de azufre se esparció por todo el lugar.

El patrón era un “compactado”. A esas horas de la noche salía para cumplir compromisos con el “socio”. Se dice que el propósito del patrón al entregarse a esas prácticas oscuras era tener mucha plata y una laguna. Cumplió religiosamente todo lo exigido por el “rabudo”, y de la noche a la mañana apareció la laguna en su fundo y plata ni hablar…

El señor patrón habló con el peón sobre lo que había visto. Pistola en mano le hizo jurar que guardaría el secreto. El peón así lo prometió, hasta que un día cuando estaba en sus copas, olvidó la promesa y me lo contó todo…” (relato de Juan Soto)

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